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Robo de clientes o lícita competencia. Cómo manejarlo


13/06/2012 Facebook Twitter LinkedIn Google+ Marketing jurídico


La puerta se abre y entra un cliente que precisa de tus servicios. Te comenta que tiene un abogado pero no le gusta cómo lleva su caso. Alguno pensará “¡qué suerte!”. Tal vez sí y tal vez no.

Nunca aceptes un cliente sin conocer antes cuál es el problema legal que tiene y cómo ha llegado hasta ti. En el caso de que esté buscando un abogado o haya tenido una mala experiencia con el anterior serán claros contigo. De haberlo pídele el nombre del anterior abogado, a fin de cuentas vas a tener que relacionarte con él si aceptas el cliente. Si lo conoces y sabes que es un buen profesional medita si te conviene coger el caso. Quizás te haga falta más información antes de decidir así que procura obtenerla.

Sea como sea estás ante un problema. Tal vez el otro abogado ignore que su cliente está buscando un nuevo abogado o que tiene un asunto legal que no quiere que lo lleve él. Piensa que tu buen nombre entre tus compañeros podría resentirse por mucho que los clientes sean libres de escoger a quién quieren que los represente. Por eso es importante conocer el motivo de insatisfacción del cliente con su anterior abogado. Lo más habitual será la falta de atención por parte del abogado o unos honorarios excesivos. Las dos son buenas razones… si son ciertas. Quizás haya un motivo para que el otro abogado no devuelva las llamadas o los honorarios no sean tan elevados en realidad.

Sobre todo cuidado con los “enterados”. Hay clientes que rompen con sus abogados porque discrepan de cómo llevar el caso y creen que saben más de Derecho que un profesional del ramo. Es cierto que hay abogados mejores y peores y que un cliente puede tener amplios conocimientos jurídicos por el motivo que sea. Pero incluso así un cliente “enterado” puede resultar un grave problema así que ten cuidado.

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