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Cómo no debe vestir un abogado


27/02/2012 Facebook Twitter LinkedIn Google+ Marketing jurídico


Después del artículo de la semana pasada sobre cómo no debe vestirse una abogada, en esta ocasión escribiremos sobre la indumentaria más adecuada para un abogado.

  1. No seas un replicante. Un observador poco avispado podría pensar que todos los abogados visten igual, de traje y corbata. Incluso aunque en gran parte de los casos esto sea verdad y la opinión común es que es así como debe vestir un abogado, tendrás que desarrollar un estilo propio con el que te sientas cómodo. Eso no significa caer en la extravagancia sino más bien pensar en qué tipo de clientes tienes o esperas tener.
  2. Más clásico no es siempre mejor. Hay abogados que piensan que con traje y corbata no se pueden equivocar. No es del todo correcto. Existen casos y casos y depende principalmente de las personas con los que te vayas a relacionar. Especialmente piensa en cómo visten tus clientes. Por ejemplo, no es lo mismo tener como clientes empresas tradicionales que esperan de sus abogados un estilo clásico que empresas pertenecientes a las nuevas tecnologías donde es habitual que tanto empleados como directivos vistan de un modo más informal. Lo mismo podríamos decir de abogados que tengan como clientes a artistas y personas del mundo del cine o la televisión. Lo más habitual es que un cliente se sienta más cómodo con un abogado que esté en sintonía con su manera de ver la vida, también en el vestuario. Otros sin embargo esperan de su abogado una imagen determinada que les transmita profesionalidad y seriedad.
  3. Si tu cliente no tiene un rolex no lleves un rolex. Un abogado tiene que dar una imagen de prosperidad porque sus clientes asocian ese éxito a una buena labor profesional. Sin embargo tampoco hay que pasarse. Usa como regla fundamental que tu imagen tiene que sintonizar con tus clientes. Eso significa que mientras tienes que mantener unos mínimos sea quien sea tu cliente, no debes caer en la tentación del exhibicionismo aunque te lo puedas permitir. Reserva tus gemelos de oro para ocasiones especiales.
  4. Evita el vello facial. No estamos en la época en que tener un bigote o una barba daba un cierto halo de respetabilidad. Actualmente se considera que los rostros perfectamente afeitados tienen mayor éxito a la hora de transmitir honestidad, credibilidad y confianza.
  5. Si usas maquillaje hazlo con moderación. Es habitual que los abogados como mucho, usen un aftershave. No obstante ya hay casos en los cuales los abogados hacen uso del maquillaje de forma habitual. Si ése es tu caso recuerda que los hombres en tema de maquillaje tenemos todavía menos margen que las mujeres así que si te maquillas más vale que ese maquillaje pase desapercibido.
  6. Uñas limpias y de tamaño correcto. Pon la punta del dedo índice de tu mano derecha contra la huella del dedo índice de tu mano izquierda. Si notas la uña es que tus uñas ya son demasiado largas. Vigila también que debajo de tus uñas no se vea suciedad. Eres abogado, no labriego.
  7. Usa ropa planchada y limpia. Hay abogados que usan el mismo traje durante toda la semana cambiando únicamente la camisa y al final de la semana lo envían a la tintorería. Tal vez sea cómodo pero no es muy inteligente. ¿Qué imagen daríamos si llevásemos la misma ropa toda la semana a un trabajo normal? Mismo jersey, mismo pantalón… Hay quien dice que cuando una persona lleva traje sólo se ve el traje. Si es verdad llevar el mismo traje toda la semana no pasará desapercibido para las personas que se relacionen con nosotros. Y seguro que no quieres que los demás piensen que en tu armario sólo hay uno o dos trajes de trabajo.
  8. Cuidado con las corbatas y los zapatos. Por muy bueno que sea tu traje si utilizas habitualmente corbata más te vale que sepas hacer bien el nudo. Hay pocas cosas que muestren más dejadez que una corbata mal anudada. Lo mismo puede decirse de unos zapatos lustrosos. Unos zapatos limpios dan una imagen de pulcritud. Unos zapatos sucios de pereza y dejadez. Por cierto, para las corbatas y los zapatos no busques estridencias. Cuando vayas a ponerte corbata o zapatos imagina que tienes que acompañar a tu madre a un funeral y que no quieres que se avergüence de ti. Si la corbata o los zapatos pasan ese test son adecuados para ir al trabajo.

En resumen ten siempre presente que en referencia al vestuario hay una regla común a todo el mundo: cuanto más cómodo éstes tú más cómodos estarán los demás. Conjuga esto con los usos sociales que tienes que cumplir y no te equivocarás.

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