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9 trucos para un gran servicio al cliente


10/01/2012 Facebook Twitter LinkedIn Google+ Marketing jurídico


Los profesionales del Derecho tenemos la obligación no sólo de proporcionar nuestros servicios profesionales sino especialmente de crear una experiencia de servicio que cause una profunda impresión en nuestros clientes. Sólo de esta manera podremos conseguir que regresen a nuestro despacho y mientras lo hacen nos recomienden a sus conocidos. ¿Cuáles son los siete trucos para conseguirlo?

Acceso fácil y rápido. Los clientes deben tener un acceso rápido y sencillo a toda aquella información relacionada con su caso así como a las personas que pueden proporcionársela.

El cliente es el rey. Tu cliente confía en ti y de él proceden tus ingresos. ¿No estás contento de que esté ahí? Hazles sentirse importantes y únicos. Para ello tendrás que preocuparte y mostrar interés por ellos, no sólo por su dinero.

Sé claro. Explica con claridad a tus clientes qué pueden esperar de tus servicios. No temas preguntar si es necesario para aclarar la situación ya que en ocasiones los propios clientes no saben muy bien lo que quieren y ni siquiera lo que más les conviene o necesitan.

Sé amable y empático. Nadie quiere tratar con personas maleducadas y que muestran a las claras su indiferencia por nuestros problemas. Mientras una persona sea tu cliente recuerda que sus problemas son los tuyos.

Da opciones. A nadie le gusta pensar que no controlan sus vidas. Menos aún a las personas que requieren servicios jurídicos ya que suelen tener graves problemas. Aunque sólo sea para cuestiones pequeñas dales la oportunidad de que tomen decisiones. Con mayor razón si las decisiones a tomar son importantes. Así sentirán que son parte activa del proceso.

Proporciona el contexto a la información que des. Sólo con el contexto adecuado se pueden tomar buenas decisiones. Informa a tus clientes en profundidad.

Sigue los deseos de tu cliente. Por muy en desacuerdo que estés con la decisión que adopte tu cliente es su vida y es quien paga. No le compliques la vida más de lo que ya la tiene. Si le has informado convenientemente y suya es la decisión limítate a ejecutarla y procura que funcione.

Escucha a tu cliente. Empatiza con él. En los momentos buenos es importante y en los malos es fundamental que el cliente se sienta arropado por ti. Incluso puede que aprendas algo. Y si el error ha sido tuyo reconócelo y pide disculpas. Este escenario ya es bastante malo de por sí como para que encima pretendas esquivar tu responsabilidad.

Haz un seguimiento del problema. En ocasiones el problema se resuelve para siempre. En ese caso el cliente te agradecerá que te hayas acordado de él aunque no precise tus servicios. Y si el problema no está del todo resuelto o vuelve a surgir te agradecerá que te vuelvas a hacer cargo del asunto.

Comentarios
  1. jose migel dijo 29/12/2012 14:19 pm:

    excelente, lastima que el 99% no piense ni trabaje bajo estas normas morales.

  2. Soluciones Legales Abogados dijo 19/01/2013 21:05 pm:

    INTERESANTE ARTICULO, CONSEJO IMPORTANTES