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7 recomendaciones para evitar una reclamación por negligencia profesional


05/03/2012 Facebook Twitter LinkedIn Google+ Marketing jurídico


Según un estudio reciente realizado en Estados Unidos los problemas de comunicación son habitualmente la mayor causa de reclamaciones por parte de un cliente hacia su abogado. Otras causas son la forma de gestionar los asuntos legales, los plazos, los errores de carácter jurídico, etc. No deja de ser curioso que sean los problemas de comunicación y no la incapacidad jurídica del profesional el mayor motivo de reclamaciones por negligencia.

Como contra la falta de formación o sentido común de un abogado no podemos hacer nada más que recomendar codos y reflexión tranquila, este artículo abordará una serie de recomendaciones para mejorar la comunicación con tus clientes:

  • Por escrito. Redacta un acuerdo en el que se identifique claramente al cliente y lo que está contratando así como el precio del servicio o una estimación aproximada. Firmado por los dos y una copia para cada uno. La tuya al archivador que si no se puede extraviar.
  • Provisiona tu trabajo. Antes de empezar a trabajar solicita una provisión de fondos a tu cliente que cubra el trabajo inicial que se vaya a hacer. Cuando veas que restan pocos fondos solicita a tu cliente que reponga más. Si no lo hace deja de trabajar en el asunto. Trabajar a crédito incrementa las posibilidades de no cobrar por tu trabajo.
  • Documenta tu trabajo. No hace falta que todo lo relacionado con el cliente quede por escrito pero procura que quede constancia de las instrucciones o consejos que le des. Si se lo proporcionas por escrito mucho mejor (aquí el email se convierte en una herramienta indispensable si no eliminas luego esos mensajes, claro).
  • Rechaza los asuntos que te hagan sentir incómodo. Sí, la pela es la pela, pero no es buena idea asumir asuntos que te disguste llevar, clientes que no soportes, o áreas legales que desconozcas. Mejor busca ayuda o remite al cliente a otro abogado.
  • Cuida a tu cliente. A todos nos gusta estar al control de nuestra vida. También a tus clientes. Mantén informado a tu cliente de una forma clara de los cursos de acción disponibles, de los resultados probables y de los gastos que supondrán. Evita no devolver sus llamadas o emails, no estar nunca disponible para reunirte con él, los largos periodos de falta de comunicación seguidos por malas noticias o el envío de facturas (especialmente si son grandes)… Hablando de envíos, el envío de informes periódicos sobre el asunto a tu cliente supone una mejora notable de tu imagen a sus ojos y confirma que estás cumpliendo con tu trabajo. Si además les consultas sobre su satisfacción con tu trabajo podrás crear unos lazos que les harán volver a tu despacho cuando tengan un nuevo problema legal.
  • Mantén o mejora las expectativas. Cuando hables de plazos sé realista y procura cumplirlos o, todavía mejor, reducirlos. Ir al límite en los plazos es jugar con el azar y el azar te acabará cogiendo en forma de apagón eléctrico, ordenador estropeado, una gripe inoportuna, etc. Igualmente no digas a los clientes lo que quieren escuchar. Sé sincero con ellos porque de lo contrario tus mentiras acabarán volviendo para maldecirte en forma de reclamaciones, quejas en el Colegio de Abogados y mala prensa en general con la potencial pérdida de clientes que puede suponer.
  • Atiende a tu reputación. No basta con ser un buen abogado, capaz, honesto y profesional. También hay que ser educado, simpático, tolerante y flexible. Una reputación de persona agradable y con la que se puede tratar hará maravillas con clientes, abogados, jueces, fiscales y personal de los juzgados en general.

Seguir estas recomendaciones te ayudará a reducir las reclamaciones por negligencia o a ganarlas. De todas maneras recuerda que la mejor manera de evitar una reclamación por negligencia profesional es tener contento al cliente.

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