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10 errores que no debemos cometer en el despacho


05/09/2011 Facebook Twitter LinkedIn Google+ Marketing jurídico


Todos cometemos errores pero no todos aprendemos de ellos. El error en la vida personal nos puede llevar a situaciones delicadas. Sin embargo el error en la vida profesional puede poner nuestra carrera en peligro.

Aquí os dejo una lista con los diez errores más habituales que cometemos en nuestro trabajo.

Revelar demasiada información a compañeros y trabajadores

Si bien socializar con los compañeros es necesario e incluso saludable en el trabajo no debemos caer en el error de proporcionar demasiados datos sobre nuestra vida personal y familiar. Nunca se sabe si esa información no acabará siendo usada en nuestra contra perjudicando nuestra carrera y nuestras oportunidades de ascenso dentro de la empresa.

Infravalorar a los empleados

Un error muy habitual en muchos jefes es pensar que a nuestros subordinados les falta la capacidad o el interés o el compromiso para hacer frente a alguna labor nueva o compleja. No debemos dar por sentado que un trabajador ha alcanzado su máximo potencial. Incluso hay ocasiones en las cuales no llegamos a ver las auténticas habilidades o personalidad de un empleado porque nunca nos hemos tomado el interés en conocerlo, motivarlo y agradecerle su trabajo y su lealtad con la empresa.

Derrochar el dinero

Existe la mala costumbre entre algunos profesionales de excederse en sus cuentas de gastos aprovechando que es la empresa la que los asume. Como no sale de su bolsillo gastan más de lo que deberían. Es conveniente recordar que a la hora de recortar plantilla aquellas personas que cuestan más dinero a la empresa son las que más posibilidades tienen de encabezar la lista de despidos. Así que sé inteligente y cuida el dinero de la empresa como si fuese el tuyo propio.

Dormirse en los laureles

Siempre que logramos un éxito en nuestra vida tenemos la tendencia de festejarlo. Eso está bien, es bueno. Lo que no es tan bueno es pensar que con ese éxito solitario está ya todo hecho. La celebración tiene que ser puntual y pasar a continuación a otros objetivos. La única manera de estar presente continuamente en la mente de nuestros jefes es seguir cosechando éxitos.

Esperar que las cosas ocurran por sí solas

Si quieres que pase algo tienes que hacer que ocurra. Nadie nos dará nada si no luchamos por ello. Si quieres una subida de salario no esperes a que tu jefe te la ofrezca. Reúnete con él y pídesela. Si quieres concertar una reunión llamada a tu interlocutor y fija una fecha y una hora.

Permanecer pegado a la mesa

Cualquier trabajo es mucho más que permanecer horas y horas atado a tu mesa de despacho. Trabajar duro no es incompatible con trabajar de manera inteligente. Si realmente quieres progresar en tu carrera tienes que conseguir contactos personales y profesionales que te ayuden y esos difícilmente lo harás en tu despacho.

Descuidar tu privacidad

Cada vez más las empresas investigan cuál es el rendimiento de sus trabajadores y qué hacen en sus horas de trabajo. De ahí que no sea buena idea hacer o recibir llamadas personales en la oficina, navegar por nuestras páginas favoritas de internet,  enviar correos electrónicos que no tengan relación con el trabajo o, peor aún, que contengan información confidencial o rumores sobre la empresa. Cualquiera de estas cosas pueden dañar nuestra carrera y cerrar para siempre nuestras posibilidades de ascenso.

Pedir una subida de sueldo en un mal momento

A todos nos gusta que nos suban el sueldo. En ocasiones puede haber excelentes razones para ello. Puede que hayamos conseguido un gran cliente para la empresa o un sustancial ahorro. Sin embargo tener hechos los deberes no es el único punto a tener en cuenta a la hora de solicitar un incremento salarial. Además hay que valorar cómo ha sido el año para la empresa en la que trabajamos. Si has sido un trabajador destacado que ha hecho una gran aportación al cumplimiento de los objetivos de la empresa, y eres capaz de presentar esta aportación como un argumento atractivo ante tu jefe, si la empresa no está pasando dificultades económicas, tendrás una buena oportunidad de conseguir ese incremento salarial. En cambio en el caso de que la empresa pase por un mal momento tu jefe puede dudar de tu compromiso o de tu lealtad y en el caso de que tu trabajo no valga esa subida de sueldo tu jefe puede pensar que eres un arrogante.

Tratar a tu jefe como un jefe

Bueno o malo tu jefe es una persona como tú, con sus virtudes y sus defectos. En cierta manera la relación laboral por la que estamos subordinados a una persona que ejerce como nuestro jefe tiene cierto parecido con la relación que se puede establecer con un cliente. A un cliente tenemos que dejarlo satisfecho resolviendo su problema o cubriendo satisfactoriamente su necesidad. Lo mismo sucede con un jefe. Aunque nos rechine un poco es nuestro jefe quien tiene que estar satisfecho con nosotros, no al revés. Siempre hay excepciones pero si nos mostramos como buenos profesionales nuestro jefe valorará positivamente nuestro trabajo.

Ser demasiado honesto

La honestidad no es siempre la mejor política ni en lo personal ni en lo laboral. Ser simpático, gentil y cortés nunca hace daño en nuestra relación con los demás. Por eso evita las confrontaciones inútiles o criticar en el trabajo. Y si no puedes evitar la crítica escoge cuidadosamente tus palabras a fin de no herir las susceptibilidades de tus compañeros.

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