La mediación penal es uno de los modos de resolver un conflicto con trascendencia penal entre dos o más personas. Consiste en la intervención de un tercero ajeno al conflicto a fin de facilitar el diálogo entre las partes y tratar de llegar a un acuerdo. En este caso será necesario armonizar la resolución alternativa del conflicto con el sistema formal de Justicia penal. Esta labor mediadora se realizará por una Servicio de Mediación Penal que tendrá el objetivo de ofrecer un procedimiento de mediación en las distintas fases del proceso penal (instrucción, enjuiciamiento y ejecución), para que tanto la persona que ha sufrido el delito o falta, como la que es denunciada, de manera voluntaria y en el marco del proceso penal, cuenten con la posibilidad de participar activamente en la resolución del conflicto delictivo en el que están implicadas, con la intervención de un mediador.
La mediación penal tiene los siguientes objetivos específicos:
- Dotar de protagonismo a la víctima en la resolución y trasformación del conflicto que le atañe
- Enriquecer el proceso resolutivo del conflicto, mediante la comunicación entre las partes y la introducción por ellas de aspectos subjetivos que suelen quedar al margen del procedimiento penal formal, consiguiendo así una mayor profundidad en la solución consensuada respeto a la mera sanción penal
- Responsabilizar a la persona infractora del hecho cometido y del daño o perjuicio infligido a la víctima
- Conseguir una mayor comprensibilidad de todo el proceso para ambas partes
- Disminuir la carga de trabajo de la Administración de Justicia



